C145-¡TE ARREPENTIRAS!
El tenedor de Alejandra pinchaba con desgano un trozo de papaya cuando su asistente apareció.
—Señora San Román… disculpe la interrupción. Pero hay personas que insisten en verla, dicen que es urgente.
Alejandra alzó apenas la vista y arrugó la nariz.
—¿No ves que estoy desayunando? Diles que se larguen y que los atenderé cuando me dé la gana.
—Sí, claro, pero… señora…
—¿Estás sordo? ¡Dije que no quiero ver a nadie!
Apenas terminó de decirlo, las puertas se abrieron y tr