Una locura tras otra. Capítulo 32
En la prisión George gozaba de todas las comodidades, entre ellas un teléfono celular conectado a Internet, de donde podía llamar y escribirle a quien quisiera en cualquier momento. Claro, esto no era algo que todos los reclusos podían hacer, solo él como el más adinerado del lugar podía tener estos beneficios.
Bastaron hacer solo un par de llamadas para saber a donde se había ido su hijo más problemático, el único que no disfrutaba de ser un Harper, el que George sabía que en algún momento le