Un amor creciente. Capítulo 31
En algún otro lugar de la ciudad, bien escondidos, esperaban ellos, Kloe se relajaba un poco después de tanta incertidumbre, habían sido momentos de mucha angustia metida en el maletero de Oliver, pero ahora podía decir que era libre, al fin libre, ni siquiera sus padres podían estar por encima de ella para decirle todo lo que debía hacer en su vida.
Tom solo la apreciaba desde lejos, le daba su espacio, tampoco era nada cómodo estar prácticamente viviendo con un nuevo hombre así, de la nada,