LOS PECADOS SUCIOS SOLO PASAN EN VACACIONES 2
Rico, el chófer de la familia desde hacía años, estaba al pie de las escaleras sosteniendo una caja de vino que la Nonna le había mandado a buscar. Sus ojos se abrieron de par en par al contemplar la escena: yo doblado sobre el sofá con los vaqueros en los tobillos, la polla gruesa de Marco todavía enterrada hasta las bolas en mi culo, y ambos sudando y jadeando.
—Pero qué cojones... —susurró Rico.
Marco amagó con salirse, pero le agarré la cadera