EL PECADO DEL NOVIO 2.
El salón de la recepción vibraba con risas, el tintineo de las copas de champán y el pulso bajo de la banda tocando algo lento y sentimental. Yo estaba de pie cerca de la pista de baile con mi esmoquin, la corbata ya aflojada y la mano de Mia cálida entre las mías mientras nos mecíamos en nuestro primer baile. Se veía radiante: su vestido blanco brillaba bajo las luces, su sonrisa era perfecta y sus ojos brillaban como si lo hubiera ganado todo. Yo le devolvía la sonrisa,