EL DON DE LA MAFIA Y SUS CAPOS PREÑAN AL HIJO DEL RIVAL POR UN PRÉSTAMO 2
Su pulgar se deslizaba dentro de mi agujero dilatado que ya chorreaba su semen cuando el teléfono de Marco vibró sobre el escritorio. Yo yacía desparramado en el ancho sofá de cuero, desnudo, cubierto de sudor y de leche secándose, con mi agujero todavía contrayéndose y dejando escapar sus espesas cargas. Mi pecho subía y bajaba mientras intentaba recuperar el aliento. Marco estaba de pie sobre mí, con su masiva verga tod