Mientras, Ann, Demitrius y Dafne, disfrutan de las maravillosas bondades que tiene el pueblo de Paros, y derrochan por sus calles más miel que en un enjambre de abejas. Andreus llega sin anunciarse a la galería de arte de Dionela con una inusual invitación.
—Hola.
Saluda el incorregible, causando un respingo en la mujer que no esperaba su presencia. Es sábado en la tarde, se supone que este debería estar viajando a Ibiza o a cualquier isla donde haya muchas mujeres semidesnudas y el alcohol s