Demitrius no emite una palabra, solo va hacia la camioneta de color negro, todoterreno que lo espera. Allí se monta y le indica a su chofer que se ponga en marcha. Antes de que pudiera hacerlo, Andreus y Alexander suben para que no lo dejen fuera de la acción. Los dos tampoco dicen nada, por la expresión del sensato hombre; saben que está lleno de rabia, al mismo tiempo que el miedo ha aumentado dentro de él. Se supone que solo se tenía que preocupar por traer a su hija devuelta. Ahora tiene qu