**NATALY**
—Vámonos de aquí, antes de que la champaña se agrie —intervino el padre de Bianca, quebrando el hielo con una rigidez que pretendía rescatar el estatus de su apellido.
Su mirada severa me barrió con desprecio ancestral, pero yo mantuve la barbilla en alto, imperturbable. Bianca dio media vuelta arrastrando su seda blanca con una elegancia que crujía de pura rabia contenida.
Gabriele no esperó a que se alejaran demasiado. Su risa baja, ruda y genuina vibró contra mis costillas mientra