Mundo de ficçãoIniciar sessãoEllis se sentía incómoda y un olor desagradable invadía sus fosas nasales. Abrió los ojos y vio a Vittorio entrar en la habitación con una bandeja llena de comida de desayuno y dos tazas de café humeante.
— ¿Cómo te sientes? – Preguntó Vittorio, preocupado por su estado.
— No muy bien. –







