Ellis estaba atrapada en una habitación tensa y cargada con John, quien la sujetaba firmemente por el brazo. Su expresión estaba enfurecida, y repetía con insistencia que ella no se iría. Cada palabra suya era una amenaza implícita.
“No te vas a ir, Ellis. Necesitamos hablar.”
Ellis sentía cómo su corazón se aceleraba, no por miedo, sino por su determinación de seguir adelante. Ya no podía vivir en esta situación, bajo amenazas y control. Con un rápido empujón, logró zafarse del agarre de John