Ellis estaba sentada en el patio trasero, una suave brisa movía su cabello castaño mientras observaba a Donna, su adorable hija, jugando con los juguetes esparcidos en el césped. El sol de la tarde arrojaba una luz dorada sobre el patio, creando una atmósfera serena.
A su lado, John Smith estaba tenso. No podía quitarse de la cabeza la sorpresiva aparición de Vittorio Amorielle en su casa. Miró a Ellis con una expresión seria y finalmente decidió que necesitaba conocer la verdad.
“Ellis, ¿cómo