CASSANDRA
No he podido calmar mis nervios desde que desperté esta mañana. Simplemente no podía dejar de pensar en eso.
La culpa me estaba carcomiendo incluso antes de hacer nada. ¿Cómo podía drogarlo? Acabábamos de recuperar nuestra amistad, y esto… esto destruiría a Nathan.
Si funcionaba, él jamás me perdonaría. ¿Pero qué otra opción tenía? Mi libertad dependía de ello.
Vagué por la mansión como un fantasma todo el día, dándole vueltas a mis pensamientos, y ya casi era de noche. Marco me ll