CASSANDRA
Nathan sostuvo una de mis manos, Marco la otra, con la mirada fija en la mía.
Sus expresiones tenían significados muy distintos. La de Marco era oscura, dominante y posesiva; mientras que la de Nathan era más suave, cálida, invitándome de una forma que se sentía peligrosa.
Y de algún modo, en ese momento, mi mente traicionera pintó una imagen vívida de ambos conmigo en la cama: el miembro de Nathan en mi boca mientras Marco me tomaba con fuerza por detrás.
Sentí un charco de calor ent