CASSANDRA
Me fui directo a mi habitación, con el pecho dándome unos golpes tremendos. Justo cuando había logrado pasar el día sin pensar en él... ¿por qué cojones tuvo que aparecerse a cenar?
Solté un suspiro de frustración al entrar a mi cuarto, sintiendo ya el inicio de una migraña. No lo pensé dos veces; me metí al baño ansiosa por deshacerme de esa sensación pegajosa y de mis bragas empapadas. En nada de tiempo terminé y me eché en la cama, sin dar tregua a cualquier pensamiento que tuviera