**AVA**
—¡Bzzz! —El molesto sonido del despertador perforándome los oídos hizo que soltara un quejido, despertando de golpe. Me masajée las sienes y me estiré, dejando escapar un pequeño bostezo.
—Libertad al fin —murmuré entre dientes, pero una risita resonó en la habitación, haciéndome dar un brinco. Me llevé las manos al pecho para evitar que el corazón se me saliera del susto.
¿Emily? De pie en medio de mi habitación, con una sonrisa de oreja a oreja, estaba la sirvienta que me había ayudad