Estaba tan absorta en la magnitud del lugar que no notó la presencia de Tomás acercándose. El sonido de su voz grave, de pronto tan cerca, la sobresaltó con tal intensidad que dio un brinco, soltó un grito agudo y se aferró al pecho de Rubén como si el susto le hubiera desgarrado el alma.
Rubén rodeó su cuerpo tembloroso con los brazos, cobijándola como si pudiera protegerla del mundo entero. Aquel pequeño incidente confirmaba sus sospechas: las cosas iban a ser mucho más difíciles de lo que ha