Emilia entonces entendió el extraño comportamiento que había tenido esa noche. El robar su auto sin importar las consecuencias, el negarse a detenerse aun cuando se lo exigió; todo encajaba al fin en su cabeza, todas las piezas tenían sentido.
—En esos momentos estaba destrozado, incluso había comprado un anillo de compromiso para proponerle matrimonio y es que pensé que era la mujer de mi vida. Estaba convencido de que era la mujer con la que quería formar una familia, la mujer perfecta para