Emilia fue consciente casi enseguida de como su expresión cambiaba, mientras que el agarre de su mano disminuía poco a poco hasta soltarla. Sin duda, algo estaba pasando; por desgracia no tenía idea de lo que se trataba, solo sabía que parecía ver algo más atrás de si y deseaba averiguar de lo que se trataba cuanto antes.
Sin esperar ni un solo instante más, se dio media vuelta para encontrándose con que se trataba de una mujer muy hermosa. Esta era alta, de grandes ojos azules, cabello teñido