Mundo de ficçãoIniciar sessãoEl escuchar aquellas palabras fue para Alexander como si le clavaran una daga directo al corazón, fue como si se lo arrancaran del pecho.
—No Emilia, eso jamás lo are —se negó de forma rotunda.
—Lo que sea que te suceda, solo tienes que decírmelo y te prometo que lo solucionaremos. Solo tienes que hablar conmigo, eso es todo lo que te pido —rogo con lágrimas en los ojos, desesperado por poder co







