Hacía casi 48 horas desde que recibieron la noticia, en las cuales Emilia apenas habían tenido tiempo de detenerse. La verdad es que no habría probado bocado, de no ser porque Alexander prácticamente la obligo a hacerlo y es que sabía que necesitaba mantenerse fuerte para lo que aun venia.
Alexander se sentía tan cansado que apenas podía mantener los ojos abiertos y aun así no se separó ni un instante de Emilia, hasta que Lucas fue depositado en el mausoleo familiar.
Aun entonces Emilia no