—No puedes hacerme esto —se le llenaron los ojos de lágrimas.
—Lo siento mucho, es necesario.
—Lo esencial es que nos apoyemos, que podamos salir adelante juntos, no cada uno por su cuenta.
—No lo creo.
—Entonces nunca me amaste, no lo has hecho. Y no quiero una persona que esté obligada a estar a mi lado. Puedes irte, no te detendré, ¿es eso lo que deseas?
—Sí —expresó.
—Mabel, Burhan —los llamó Lilian —. Creo que necesitan hablar, por favor, Mabel, no tomes una decisión de la que luego puedas