Volvió al piso, dispuesta a conversar, a retroceder y dar otra respuesta. Burhan se lo merecía. Cuando encontró a Lili en el living, quien estaba mirando su teléfono, lo dejó en el sofá y se regocijó al verla. Había regresado sana y salva, lo cual la hizo sentir aliviada.
—Estoy bien.
—Burhan ha salido —le informó.
—¿No te ha dicho a dónde?
—No, no me dio explicaciones. Deberías esperarlo y permitirle hablar.
—Es lo que haré, abue. Siento haber sido grosera e irme así.
—Lo sé, pero dile a