Mabel se bebió hasta la última gota de té y luego miró a Burhan larga y detenidamente. Él parecía sumido, completamente afectado. No sabía qué hacer o qué decir al respecto, parecía no querer revelar lo que lo estaba lastimando de esa manera. Trataba de comprender qué le sucedía, pero no lograba dar con la respuesta exacta.
—Burhan...
—Espera...
—Está bien, dime cuando estés listo.
—Nunca se está listo para hablar de tus demonios, nunca, Mabel —la miró seriamente.
—Entiendo... - dijo Mabel con