El corazón de Luciana se apretaba hasta hacerse un nudo, tanto que casi no podía respirar del dolor.
No podía comprenderlo: si apenas hacía unas horas todo estaba bien, ¿cómo era posible que ahora él ya no existiera?
¿Qué fue lo último que él le dijo?
Le dijo que la llevaría primero de regreso al hotel, pero ella se negó.
Si hubiera sabido que ésa sería la última vez que se verían, no habría rechazado su ofrecimiento…
Quizás, al menos, hubieran podido conversar un poco más.
—No, no…
Luciana llor