Dentro de la caja estaba el brazalete de jade imperial que a ella le había gustado.
Lucía entró y, al ver a todos presentes, saludó respetuosamente:
—Señor Rodríguez, ¿para qué me llamó?
Mateo la miró y dijo:
—Acércate.
Lucía se acercó con cautela.
Mateo tomó la caja, la abrió al instante y, ante la mirada de todas, sacó el brazalete de jade y lo colocó con delicadeza en la muñeca de Lucía.
El rostro de Camila cambió al instante.
Carolina, algo perpleja le preguntó:
—Mateo, ¿no era esto para