Un profundo resentimiento corroía a Camila por dentro. Su corazón rebosaba de un odio intenso dirigido hacia Lucía, a quien culpaba inmensamente por arrebatarle al hombre que consideraba el amor de su vida. Después de todo lo que había hecho por Mateo, ¿por qué Lucía era la que se beneficiaba?
Carolina tomó un pañuelo y le secó rápidamente las lágrimas:
—Camila, ten paciencia. Mantén la calma. Al final, todo será tuyo.
Estas palabras de Carolina tranquilizaron un poco a Camila. Tenía que aguant