La repentina declaración de Mateo dejó a todos los presentes atónitos.
¿Casado? ¿Acaso habían escuchado bien?
El rostro de Camila palideció instantáneamente. Miró a Mateo con los ojos enrojecidos, sintiendo como si le hubieran clavado un puñal en el corazón. Sus manos se cerraron con rabia. ¡Él había admitido estar casado frente a tanta gente! El impacto fue tan fuerte que casi pierde el equilibrio, afortunadamente Carolina estaba a su lado para sostenerla.
Lucía volvió de nuevo a mirar a Mateo,