Lucía tocó suavemente la puerta.
—¡Adelante! —se oyó la voz seria de Mateo.
Cuando Lucía ingresó, encontró a Mateo concentrado en su computadora, trabajando en los detalles del evento próximo. Él había estado pasando bastantes horas en la oficina recientemente, lo que llevó a Lucía a cuestionarse cuántas tareas pendientes traería consigo al hogar.
Mateo levantó un poco la mirada:
—¿Qué sucede?
—Mañana es el evento anual del Grupo Rodríguez. Pienso asistir—dijo Lucía.
Esto captó al instante la a