Con el tiempo, él llegó a conocerla mejor.
Manteniendo su actitud de caballero, no dio mayores explicaciones:
—No es nada, mejor come. Lucía, sin embargo, se sintió un poco avergonzada. Para ella, Nicolás era solo un viejo compañero de clase, ni siquiera lo consideraba un amigo, pero él realmente era tan atento con ella.
Lucía tomó el tenedor y pinchó la carne en su plato. Por alguna razón, percibió un olor algo desagradable que le provocó al instante náuseas. Esto le quitó el apetito.
—¿Qué pa