Capítulo35
Con el paso del tiempo, se había vuelto más maduro y sereno.

Mateo notó que ella lo miraba fijamente y esbozó una amplia sonrisa:

—¿En qué piensas mientras me miras de esa manera?

Lucía, apoyando el mentón en su mano, desvió al instante la mirada avergonzada al ser descubierta:

—Nada.

—¿Nada? Pero si hace un momento me estabas mirando a escondidas.

Lucía contraatacó ese momento:

—Si no me estabas mirando, acaso ¿cómo sabes que yo te miraba?

—Está bien, lo admito. Te estaba observando detenida
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