Daniel no entendía muy bien la situación. ¿Acaso Mateo estaba enfermo? Recientemente se había hecho un chequeo y su salud era bastante normal. Si había algún problema, solo podía ser con precisamente Lucía, su esposa.
Cuando Daniel entró a la oficina, observó a Mateo con gran curiosidad.
Mateo frunció el ceño ante su mirada:
—Te pedí que examinaras a Lucía, ¿por qué me miras a mí?
Daniel desvió de inmediato la mirada, riendo algo incómodo:
—No es nada, acabo de ver a Lucía en el ascensor. Se fue