—Olvídalo, no es necesario —respondió Lucía.
A veces no entendía completamente a Mateo. Por un simple encuentro con un compañero, Mateo se ponía tenso y hostil.
Si fuera capaz de escuchar explicaciones, no habría dado media vuelta y marchado.
—Nicolás, muchas gracias por lo de recién.
Sin importar qué, la aparición de Nicolás la había ayudado a resolver el problema.
Nicolás sonrió amablemente: —No fue nada.
Cuando Nicolás estaba a punto de añadir algo más, Lucía se adelantó: —Vuelvo al reservado