Al ser contratado para este puesto, Javier le había explicado claramente la relación entre Mateo y Lucía.
Desde que subió al auto, Mateo no había dejado de fumar. Aquello era suficiente para indicar que había un conflicto entre ellos.
Además, Mateo había ordenado que siguieran a Lucía y había intentado abrir la puerta del auto; el conductor había observado todo esto.
El nuevo conductor apenas lo miró. Era alto, delgado, con la piel un poco bronceada.
Una sonrisa fría cruzó los labios de Mateo: —