Ahí estaba. Se había dado cuenta de ese detalle, pero no lo mencionó. Y Camila, al pensar que Mateo le daría problemas a Lucía, se había marchado satisfecha.
—¿Por qué no lo mencionaste antes? —preguntó Mateo frunciendo el ceño.
Las palabras de Lucía también le habían hecho darse cuenta del problema.
Una sonrisa burlona cruzó los labios de Lucía: —Cuando ya has decidido algo, ¿cambiarías de opinión por unas cuantas palabras mías?
Dicho esto, Lucía se soltó bruscamente del agarre de Mateo y le di