Preparó una sopa, fideos con huevo e incluso hizo un postre.
Cuando terminó, la empleada le ayudó a llevar todo a la mesa del comedor.
Mateo acababa de bajar las escaleras y Lucía lo llamó:
—Ven a desayunar.
En ese momento, la luz del sol caía sobre Lucía, como si la rodeara con un hermoso borde dorado.
Mateo pensó que esto era agradable, como si hubieran vuelto al principio.
Pero era solo temporal.
Porque después del desayuno, irían al registro civil para hacer la cita.
Mateo no tenía muchas ga