—Tiene mucho sentido todo lo que dices. Pero esa cara de la señorita Díaz, y ese cuerpo, ¡son para botar la baba!
...
Lucía aún no sabía que estaba siendo observada. Ella, siguiendo las indicaciones de Mateo, se esforzaba al máximo para orientar a Regina, la recién llegada.
Regina, que permanecía siempre a su lado y sabía que Lucía no se encontraba bien hoy, incluso se ofreció a beber en su lugar.
Tenía buena resistencia al alcohol y mucha soltura, por cierto.
Aunque Lucía no bebía, Regina podía