Le estaba advirtiendo a Lucía. Que cuidara muy bien a su marido, no dejara que otras personas se aprovecharan de la oportunidad.
Lucía no quería que Emanuel, estando enfermo, se preocupara por su relación con Mateo:
—Lo sé, Mateo ya me lo ha hecho saber. Emanuel, está cayendo la noche y hace fresco,entremos.
—De acuerdo— Emanuel, prudente, no dijo ni una sola palabra más.
Lucía lo llevó a su habitación y se despidió, dudando si ir a ginecología o no.
Justo entonces Karen la llamó:
—Señorita Díaz