—¿Eres egresada de una universidad prestigiosa? —preguntó Lucía.
—No, de una universidad normal —respondió Adriana.
—Nuestra empresa solo contrata graduados de universidades prestigiosas, una universidad común y corriente no da la talla —Lucía la rechazó sin dudarlo dos veces.
Adriana, aunque algo incómoda, intentó sonreír:
—Pero tú estás ahí, ¿no? Contigo presente, la universidad no debería importar.
—Una buena empresa se rige por normas —respondió Lucía inadecuada—. Si le gustara tanto la buro