Capítulo 134
Mateo estaba en la puerta, y como siempre, detestaba el alboroto, especialmente frente a la cama de su suegro.

Al escucharlo, madre e hija dejaron de llorar y se voltearon a verlo.

Lucía, sorprendida al ver a Mateo, preguntó:

—¿Cómo supiste que estábamos aquí?

—El director del hospital me llamó para decirme que papá estaba enfermo, así que vine directo a la empresa —respondió Mateo mirándola.

—Señor, señora —saludó primero, y al ver el yeso en la mano de Tomás, preguntó—: ¿Cómo se encuentra?

—Se
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