Italia
Charlotte se separó de Alex con una sonrisa dibujada en su rostro, y como no, este hombre en verdad le estaba removiendo todo su ser.
—Creo que es mejor que me vaya, mi padre se pondrá furioso si sabe que salí sin su ejercicio de guardaespaldas —habló Charlotte sonriendo.
—Está bien Cenicienta, solo espero que la próxima vez sí dejes caer la zapatilla —habló sonriendo Alex, lo que ocasionó que Charlotte también sonriera.
Después de despedirse y de dejar a Alex justo en el lugar que lo ha