Capítulo 45 —No habrá verja blanca
Narrador:
El agua seguía cayendo en una cortina tibia, envolviéndolos en un mundo donde solo existían ellos dos. Massimo aún respiraba con fuerza, su pecho subiendo y bajando mientras trataba de recuperar la compostura. Sus brazos rodeaban el cuerpo desnudo de Nadia con firmeza, sintiendo el calor de su piel pegada a la suya. Ella estaba completamente relajada contra su torso, con la cabeza apoyada en su clavícula, su respiración aún entrecortada por la intens