Mundo ficciónIniciar sesión«¡Corso, tu turno!», escucharon aullar a Raksha en el mismo segundo en que lograba sacar a aquella loba de su lycan.
Corso no se lo hizo repetir y aprovechó la desorientación de la loba para embestir de lleno contra su costado, sin darle tiempo siquiera de levantarse; pero a diferencia de otros ella no se resistió. No estaba enojada, ni loca, solo estaba ausente.
Todo el brillo se había perdido de sus ojos y no pod&iacu







