Mundo ficciónIniciar sesión—¿Hay que llevarlo? —preguntó la reina con acento que variaba entre el asco y la fingida indiferencia. Había algo en aquel lycan que no acababa de gustarle del todo.
Por toda respuesta Aidan se mantuvo de brazos cruzados frente a la puerta del avión, hasta que Brennan atravesó corriendo el hangar y subió la escalerilla.
—¿Un viaje apresurado? —le preguntó a su Alfa con un susurro, viendo los rostros







