C2 - ¿ÉL ES TU SUEGRO?
El eco de la detonación se congeló en el aire.
Un segundo después, el patio se volvió un infierno de gritos, cerrojos de armas cortando cartucho y hombres tirándose al suelo en posición de tiro.
Los escoltas de Santiago se desplegaron en abanico, apuntando hacia todos lados con los ojos desorbitados, buscando a un tirador fantasma.
Y en medio del polvo, sobre la tierra, había un agujero humeante a medio metro de las botas del sicario.
El hombre estaba paralizado, pálido c