Mundo ficciónIniciar sesiónDaniel y Luna me miraron fijamente, pero no contestaron a mi saludo; por el contrario, él se levantó de su silla y se acercó a Luna, acariciando sus mejillas, ¡qué cinismo! No pude evitar sentir celos al ver que aquellas manos, las mismas que una noche recorrieron todo mi cuerpo, acariciaban una piel que no era la mía. No podía hacer nada, porque ya no éramos pareja; sin embargo, ¿no creen que es una falta de respeto? Nunca hubo un







