Capítulo 88. El último aliento en el umbral
—¿Crees que tus lágrimas de anciana podrán ablandar el sistema de seguridad digital de este departamento, Helda? —preguntó Marco a través del pequeño altavoz del intercomunicador, empotrado en la esquina del techo del cuarto del bebé. Su voz sonaba plana, desprovista de cualquier emoción.
Helda no respondió a la pregunta; en su lugar, continuó meciendo el cuerpo de Felix, estrechándolo cada vez más contra su pecho. Sus ojos se desviaron hacia la lente de la cámara de seguridad, situada cerca d