Capítulo 87. El sótano
—¿Crees que estas paredes de concreto me van a enterrar viva, Marco? —susurró Elara hacia la densa penumbra, con la voz atrapada en una garganta que sentía tan seca como el desierto.
Ambas palmas de sus manos temblaban con fuerza mientras recorrían la superficie de cemento gélido y húmedo, buscando algún reducto de aire. Su corazón golpeaba con tal violencia en el pecho que parecía competir con el tiempo que se le escapaba entre los dedos. Su vientre pronunciado se tensó de golpe, provocándole