Mundo ficciónIniciar sesión—Si una sola vida se pierde, les aseguro que ninguno de ustedes volverá a ver el sol mañana por la mañana.
La voz de Alejandro retumbó en medio del silencio del jardín, que comenzaba a empaparse bajo una lluvia ligera. El hombre permanecía de pie cerca del banco de madera donde había dejado a Elara hacía unos minutos. Sobre el césped, la rosa blanca que él mismo había cortado yacía pisoteada y de







