Un par de horas más adelante, Camila se vio en la obligación de llamarle a su esposo, pues, su presencia se necesita en la empresa para que firme varios documentos importantes que le están llegando y solo se pueden enviar de regreso con su firma.
—Por favor, fírmalos por mí, Camila, no habrá ningún problema. Yo no podré ir hoy a trabajar porque mi hija está enferma. Te doy la autorización para que por este día tú tomes las riendas de la empresa.
—Muchas gracias, señor, espero que mi desempeño s